La carne se
halla
En el madero
La carne se
esconde
En un futuro
En un pasado.
La forma sin
carne
La ausencia sin
nombre. Sin sangre
La carne se
pierde sin algo. Sin glúteo.
Sin pecho
La carne que
atrapa el madero
Los surcos
inmensos del cielo
Los surcos que
deja la tierra
El universo. Lo
humano. Y la carne elevada
En una atípica
nave
Se vuela
Ya lejos. La
espada.
La carne
escogida
La carne salvada.
Uno
He reído hasta
la boca de mis pasos
Los que quiero
ver y jamás veo
La risa que me
ataca en las heridas
Los costados que
se caen a pedazos
La risa que me
cierra la boca
Que esconde mis
pasos.
Y me mata en mi
rodilla quebrada
Mi hermano me ha
dicho:
¡Arráncate los
pelos del ala!
Y yo he reído. Y
yo he llorado.
Pues él no lo
sabe. Yo nunca le he dicho
Que los pelos
que tuve
Que las alas que
tuve
Ya nunca
estuvieron. Ya jamás volverán
Mi hermano menor
ha llagado a mi pecho
Cuando ya en la
Tierra
Mis pelos. Mis
plumas. Mis alas.
Olvidadas están
El soplido a
llegado de súbito
Como mojado.
Como dulce
Y la yegua que
sujeta a esta mancha
Ha sido desde
siempre una hermana
Desde nunca una
prima
Y desde mañana
en el espacio negro. Negro.
Muy negro
Será el soplido
de fortuito
El atrás de la
memoria. Del castigo
Cuatro
La muerte que me
ha chorreado con su ciencia
Me ha comido con
su celo
La muerte que me
ha llorado en mi abandono
En mi desierto
aquí sellado
De un humano. De
mi pecado
La muerte que me
ha gemido desde el beso
El abrazo que
siempre he querido darle
Que he querido
regalarme
Y la muerte se
ha asustado en mí mismo
El luto que he
sido en mis sueños
El futuro sin
presentes. Sin pasados.
Cinco
Te estoy mirando
y no me siento que te mire
Te estoy tocando
en lo profundo
Y no me miro que
respondes
El peligro de mi
ausencia
El rencor de la
escultura
Que me mira y no
puede y no debe
Mostrarme el
amor a estarse muerto
A estar herido…
Cor tado
D e s i
n t e g r a d o
En la pupila.
Y jamás sentir
la libertad de estarse quieto.
Seis
La hembra me ha
borrado sus hoyos
El susurro cruel
de mi asfixia
Lo que llevo en
los hombros pegado
El qué busca. El
camino colgado.
Brotes de
tiernos pelajes
Universos los
enigmas regados.
La hembra sólo
quiere su macho
Su hombre
erigido del nervio
Del labio
partido en las manos
La tierra es
hembra y macho.
La tierra nos
recuerda lo humano…
Siete
Panales confieso
que he visto
En mi tercera
llegada que he estado
Que he logrado
despierto
Abandonado de
humano
Abandonado de
apellido y de cuerpo.
En mi tercera
llegada he soñado
La existencia
del hombre. El recuerdo
Un granito
diminuto en el cielo
El humano que
aguarda ya lejos.
El olvido del
tiempo
La batalla
perdida. El recuerdo.
Ocho
La metrópoli
erigida ciega se quedó.
Las ventanas de la
vida de la casa ya no son
De la tierra
solamente una sola la extensión.
Las ventanas de la
Tierra de la vida ya no son
Del espacio una
sola. La estrella. El ventanal.
Las ventanas de los
ojos. Ojos ya no son.
La máquina expuesta
la carne se atrasó.
Las ventanas de la
ausencia
Los ojos quieren
ser.
Recuerdos la
memoria. El residuo humanidad.
Nueve
(El sentido antes
de la última batalla.)
La vida me acompaña
y yo no la siento
Me acompaña y yo no
la veo
Acompaña mis
estampas y yo sordo
La vida que me
aguarda no la vivo y
Me muero de vivir
esta mi vida
Todo esto que no
siento
Que no veo que no
escucho
Todo lo que soy y
no sé ser.
Diez
Es un cuadro lo que
sobra
Entre el marco y la
pared.
La ausencia de la
luz. Sólo esmalte y humedad.
Lo abstracto de mi
vida
Lo concreto de mi
muerte
En el marco y la
pared.
Indivisible el
pensamiento
Lo que sobra ya no
es.
Once
Viviendo entre
otros colores los planetas se caen.
Todo lo que
sujeta. Lo que siempre ha caído
Planetas y
abismos. Espacio infinito.
La Tierra es
planeta el sentido que tengo
La vida que dejo
que dudo.
Los planetas y
yo el espacio infinito.
Todo lo que cayó
al ponerme a escribir
El pensarme ha
soñar
Cuando ya no
esté el espacio seré.
Doce
Los sonidos son
sonidos de silencios largos.
Y los sonidos
son silencios de sonidos cortos.
O serán
silencios cortos los que suenan largos.
La memoria
enfrascada en un ruido.
En un punto no
disuelto en la calma.
El sonido que te
abraza en el silencio
Y el silencio
que te espanta en el sonido.
¡Oh! Sonido.
¡Sonido!
¡Qué hacer si ya
no puedo contigo!
Qué hacer si ya me volví uno contigo.

Salomón Valderrama Cruz