Rolando Revagliatti


Se infiltran

Se infiltran en las pesadillas de tus personajes
unos que embadurnan con plumas fascistas del Ku-Klux-Klan
y sellan con sus orgías crucificantes
el colapso

Así como antes esos personajes
se infiltraron
en tus pesadillas.



Polvito de rapé para dos

Una vela para la noche en ella
reclamo con la mirada salvaje

¿Perder la mente entre vistosas mañas?

(Para un volumen en prosa con aires de lubricidad.)


A Felisberto Hernández

Muequitas en el pizarrón:
escríbanme o partan tizas

Inteligiendo en las costas
los restos de un pesar
antroposófico

Caí
de fallecimiento provocado por un signo de admiración

Anticipé:
ya venía con brizna la brisa:
Alicia en el País de las Sevillanas
es una artista asediada por su vello púbico

Advertirlo
sin ablandarse en la modestia

Da sobre las cosas el sol:
sobre Felisberto da como vemos
que ve cómo da
sobre las cosas.


Colorín colorado

¿Exponer la predestinación de las perdices?
¿Exaltar la índole del apetito?
¿Guiar un tur por el masticar, el deglutir?:

Perdices
o chancho rengo.


La novela no vela, ¿no?

La no sobria novela dudosa no terminará de redactarse
y de aposentar en ella sus reales miserias el autor
quien no situará orondos huevos sobre mesa de altar
ni pelará lingam de glande absorto
(alardes motrices)

Ubérrimos y urentes: novelemos
espermatozoides en la hoguera
(no la contundente insignificancia es magnífica).


Jan Neruda de la Malá Strana

El señor Schlegl/una mujer (la misma mujer)/el señor Rysanek
(otra fue quien arruinó al pordiosero
otra féretro tras féretro la de corazón tierno y llorador)

Conversación nocturna sobre los tejados tentadores de la calle Ostruha
cruzada por el circunspectísimo médico-no médico designado misántropo
transitada por el magro Hastrman (“¡el mar! ¡el mar!”)
en la barriada del mesón “Las Tres Lilas”
(parroquianos suboficiales y cadetes en el saloncito)
tres enormes dogos feroces en la capilla de San Wenceslao
velando el prolijo orgullo del monaguillo narrador
revolucionario desprovisto de pólvora

Gorda María en el Día de los Muertos
(dos muertos, farristas, uno poeta, ambos pretendientes de la treintañera)
el epilogal treintañero estudiante de leyes (“¡qué hombre!”)
y los demás vecinos conspicuos convocados.
 



Rolando Revagliatti nació en 1945 en Buenos Aires, ciudad en la que reside. Entre 1988 y 2005 publicó un volumen que reúne su dramaturgia, dos con cuentos y relatos y quince poemarios. Ha sido incluido en una treintena de antologías de poesía de la Argentina, Brasil, Chile/México y la India. Ha sido traducido a diez idiomas en numerosas publicaciones periódicas gráficas y digitales. Al portugués, por ejemplo, fue traducido por Nilza Menezes, Iacyr Anderson Freitas, Cláudio Portella, Nilto Maciel, Teresinka Pereira, Joao Weber Griebeler, Moacir de Castro Ribeiro, brasileños, así como por José Luis Campal, español, y Thono Báez, argentino.