El
Laboratorio Cardinal
für Stefan Holtzheimer
nacheinander
orquídeas liberadas en octubre y cientos de alfombras
sosteniendo las cuatro marías en la mirada agudos
zumbidos dirigiéndome al rito de emergencia murallas de
una comarca para los umbrosos días de mi encierro
los muelles y los embarcaderos pierden teclados de
escamas y el bosque retirado colecciona latones y casas
prefabricadas trombas para el retrato del niño traidor
álamos bancos de piedra lunar en los que no me digno
cambian de aspecto sacos de arroz mudan los trípodes las
hordas ceden a los postes en virtud del camino no hay
talón ni hostal donde no haya llegado para alojar
inmóvil el desfile
para perder el peso el justo ladrillo el sol sobre mi
estupor a las seis de la mañana asciendo a las torres
funerarias y acerco mi arco a tu corazón en tu fiesta de
despedida
el agua de mármol corre huye sobre nosotros alguien
despliega su rastro vacío quién espera a quién sobre sus
ocho pies elefantinos descarta la madera y el mimbre
mordidos por un héroe ebrio la arcilla y la ofrenda
típica ajusta a su fiera víctima
construye al borde de una ruta techos que no han de ver
el oído ni la falange que puedan arrancar al náufrago de
sus dorados largometrajes dónde están las estelas las
marcas de este reino la plaza principal de tu edad por
si las rejas caen y durante la noche tu hogar mi hogar
ya no habita a nadie
por otro margen llevará la espuma y el temblor andará
asido al cuello plegado al lazo cardinal
ábrete pío ruiseñor a las cruces del camino a los
arenales a los parques destila en tus manos la señal de
los crepúsculos
todo lo que puede perseguirme ah tiene un nudo
diferencial la propiedad de estos miembros radica en su
falta de estímulos para sobrevivir en fugas y arpegios
de antiguos salones qué alienta al desmonte qué al
océano y al tumor buscando dioses en el caudal de un río
fantasma
retorno al método lleno de reminiscentes claves para
absolver al oligofrénico que viene nada es posible sin
la inmediata realización de lo sublime alineado él desde
la escarcha para servirse del festín oh marcial
musculatura guárdame del peligro de irme sin ser capaz
de ver mi destino al final de este movimiento
vórtice de muñones y esquirlas que me dieron altar
violines y escaleras para que el asombro no fuera mortal
irme porque casualmente vendrías a encontrar tu punto de
partida en la imposible sombra del fósforo
deshielo mi extramuro en tu descanso pródigo e
inesperado la huella sin tramos ni atajos me aleja de
los templos ligeros y la mesa servida para los lores
torcido el rastro del erizo rey ante el ajuar del
mendigo profiero un arroyo indescifrable en tu espalda
apacenta mi sed salva mi hambre de estas ruinas
arcabuces torsos empapados en leche de cabra las
neblinas despellejan la danza clara de los insectos y
tras el ánade se cuajan camafeos sanguinarios
espantapájaros se disponen a despedir al perfecto
desconocido y el sol corta sus cabellos huérfanos esta
vez dejad que vaya en pos de la inútil voz de los
heraldos llevadme a las puertas
la carta que salió por su poro libérrimo trapeando los
salones del reino tangencial traza las neblinas que
alcanzan al pie bufo y huesos de orca reparan el
insomnio de las hadas amordazadas en el círculo polar
infectado por ciclones furtivos el mago abraza al hombre
cisne dando su clemencia y su deformidad en la víspera
del solsticio un gigante apremia el whisky en la
antítesis de la herida navega a mazmorras y calabozos
provenzales que atesoren su pose fúnebre
puedes irte ahora no tienes que desearme nada
las descripciones esquivas al otro lado de la ventana
planos de inciertos murmullos diseñan el mundo para
nosotros fuera del memorial contrabandistas filibusteros
injertándose en tus dedos la rosa de los vientos
pendiente de un solo ojo de entre los muertos cada
mirada exquisita del saltimbanqui cifra algarabía y
éxtasis iluminada la avenida para el único bisonte fiel
a su mansedumbre
ramos blancos prolongan tus aposentos un lienzo con
balcones y ficus extiende máscaras de cera y agujas
gobelinos por el entierro nudos tránsitos de amatista
líquida
trece lajas suspenden al soldado desde un óvalo que
enreda para compartir el microclima del tanque la
partícula adviene al espléndido furor de la arena madre
alguna vez la transexual y el travesti cedieron a sus
pasiones tendría once años o nueve la calle estaba
desierta y el infierno eras tú dijiste siniestro hijo
propicio al caos y la inmensidad de mi sangre en el
barullo espera mi boca
para cubrir el hoyo de este disparo ráfagas zarpazos de
un delirio atávico corrían por el borde de la canícula
horadando el barro modesto y asíncopado del sexo
besa mis pies humillados con el hiato perdido de tu
lengua enroscada por los alacranes el rumor del difunto
traspasa las armas un accidente azota a las musas con
las ortigas de mi jardín
los pórticos y los bajeles fueron arrasados la corriente
consecutivamente era un perfecto radio de alcurnia y
coronaciones detentes crucifijos se vendían al paso
el dominico en un tabloide de vello ata al gallinazo a
su brazo izquierdo y los tigres de bengala descalzan su
cordón para que cante con las manos sucias la deshonra
de su niña y su cadáver milagroso
invertido en el destello de la jaula el pájaro canta
transparente y enfermo con atención remoja el pico y
muerde los estigmas de un reflejo acabado
a ambos extremos los peces cotejan el péndulo con la
destrucción de las sirenas el unicornio es condenado a
sus cuatro patas inseguro de su aplicado cuerno para
esta iniquidad
un fuego sin raíces sin horizonte en los cementerios
cruza el callejón y ruega por nosotros
a ambos lados de mi espada inclinada en los iluminados
palacios copulan y se desbandan las pandillas por un
sudario que ante lo inútil les impide salvar el cofre la
vela engendrar los suburbios donde podría darse el amor
o el desamor en lo adiáfano
los tullidos blasfeman por ti afotonías de lo
ineluctable se cuecen en los baldes y las malaguas
resisten la redada en un burdel frente a la despellejada
catedral
fardos que arrullan los bordes astillados de tu cuerpo
despiertan mi furor las caricias se vuelven de sal y a
la hora exacta un hipocampo disecado visita a tus
hermanas y les jura el desamparo y la gloria
el hábito anuda sus piernas al adolescente desnudo
resbala por su elegía escrupulosamente arroja sus
eclipses y un olor despavorido va tras los patíbulos se
deshoja y cicatriza
la decapitación conmociona a esta retina inhumana
adherida al fragor incide corta en dos la mano leprosa
que vigila los sepulcros
crepitaciones dentro de los andamios del hermafrodita
pesan en oro la cifra unívoca del trauma al triunfo
experimentaciones de la rodilla desclavijada
carcoma que el gusano aprende en los predios de su
escandaloso precipicio una rabiosa curación de objetos
distantes una grave tensión de gas
el ciclón besa tus hombros y por detrás aguarda el
verano a su medida y desea su silencio
aún desahuciada la oportunidad bajo las alas del
estornino refugia la extensión de un lugar que brilla y
deshace la mejilla del principito
oscuro segundo que antecede a la quietud y su latido sin
deseperación en la barricada por lo inaudible
ah ruiseñor cubre los ojos del erizo rey incrustados en
ese repentino diamante ahogado que vaga por las nieves
de extravíos lacerados
irreversiblemente

Ljudevir Hlavnikov
(Severomoravsky, 1987) Ha regresado luego de estudiar
ingeniería de sonido en la Universidad de Gjod. Ha
compuesto "Canciones Concretas" y diseñado "Non
Pieceless" y “The Amniotic Loto”, ambos para el II
Festival de Música Estática de Wellspring en 2003.
Integró la intervención urbana “Intramuros Libro Mural”
en Lima, bajo el auspicio de Tranvías Editores.
Actualmente prepara un libro-objeto titulado “La
Desaparición de Ljudevir Hlavnikov” para la editorial
Sofisma de Máquina Virgen, en Curitiba, Brasil.