La noche gradia

 

A los cuarenta estoy con un palmo de nariz.

Me apena haber leído tanto y no haber consumado

el placer. Regenta de mi cuerpo, de esta piel bajo la

que fluye aceite.

Carmen Ollé

 

 

Al caminar siempre dejamos

El rastro negro de la inocencia perdida

 

En esta noche gradia sin sombras de día y de hora

De vuelo o de algo más escarlata

 

El galope de las hembras sobre el vidrio

 

Cuando se cae de la boca y tienes que chupar

Al estirar la lengua e inclinar los ojos

Y doblarte perfectamente

Para no permitir la elevación cruel de un dolor que ya no duela

 

Y miras a la luna como desnuda en su franja roga

Pues es la hora del eclipse

 

Cuando la luna fabrica su venganza

Cuando le arrancha al sol el día

Cuando copula impunemente al amante entre Sol y Tierra

 

Tres para hacer la orgía del brazo séptimo de la Vía Láctea

Y hacer girar con ella el poema en sexo

 

Génesis de la inocencia tardía en seso

El alimón cuadrado

Que en todo animal está naciendo al caminar

Siempre detrás de la inocencia

De la franja roga gradia y perdida

 

  

 

El confín de los secretos

 

¡Oh andino sabor de fruta

Canción desvanecida en éxtasis!

Gamaliel Churata

 

 

Mi rostro feroz que es la construcción

La mentira

Está pintado a una hembra de los labios desnuda

Sujetando con tres lanzas

Sangrantes manos

El porqué de un sueño abierto

Al poeta

 

El fragmentado del barro duro y mojado

Verso que seco de ansias

Se vuelve loco

A la lágrima oriunda de pecar

El vuelo de una mancha negra en el cielo

 

De un labio que no solo

Anda en cuatro

Esquiando la montaña

Cuando el rayo ha expuesto el seno rujo

El confín de los secretos

La única e indivisible muerte

 

Cuando me cortó

La navarga que ya está sangrada

A formar columnas de trece entre estas mujeres partas

Cuando se estiran estas piedras

-Cuando las doblo y las escondo-

Como una ráfaga de vida rala

En largo y nuevo

 

El camino de mis nuevos hijos

Los doce ritmos

Vacíos entre dos distantes puntos

El golpe cuando trae el viento

A juntarse en esta piedra hueca

La pequeña vida

 

En la llama galopando en la montaña varia

El caminador de vasta historia eterna

 

El hijo de la cumbre en su ave Neba

El cóndor que es el inventor del cielo

En mi único rostro

La flama que me quema al revés

Que volando abstrae toda la tierra en un bosquejo nuevo

El vacío del que siembra en el planeta adverso

La nueva fruta

En territorio secreto

 

El premio falso que defiende a esta tierra

La maja que me ataca

Con su estaca aguda

El monte que sangrado cuenta

Las pasadas maravillas…

 

Maldito el que mata y ríe 

En su propia muerte vieja

 

La queja del hombre que esconde

 

Hay quien ama la rosa que es así

y no se ve o la rosa que se huele y se toca.

Wáshington Delgado

 

 

Por ser el hombre bueno

Ahora me quieren matar

Y cuando he sido el malo el hombre

Nunca he sabido realmente quién soy

 

Todo esto por vivir entre los hombres

 

Los que siendo malos se sienten buenos

Los que siendo buenos

Ahora ya quieren ser como los malos

Que no siendo quiérense ser...

 

Y es por eso -que ahora mismo me moriré-

Antes de que lleguen y me maten

¡Yo me mataré!

 

O mejor aún me moriré matando

 

A este hombre que siendo bueno

Se ha vuelto malo

Que siendo malo

Quiere ser el hombre cuto

El que vive sin saber

¿Porqué acaba siempre olvidado? 

 

Para su antebrazo y para su mediapierna

Para su trilceoreja y para su ojoseco

 

Que ahora ya camina como solo

Por la playa de sus vísceras y por

El mar de la roca sedimentada

Entre desechos de carnes y danzas híbridas

Como este poema que aparece

En una figuración equivocada

 

La queja del hombre que esconde

En alguna parte

El mito de la extraña y ajena bondad

 

Los caminos secretos

 

Todos llegan de noche

todos se van de día.

El amor es tan sólo una posada

en mitad del camino de la vida...

José Santos Chocano

 

 

La vida es fuente

De 5 sangres crepusculares

Las que al margen

Se olvidan los 4 cielos

De la llaga en gula que es el cuerpo

 

Como el sol negro de esta noche blanca

Que me cae

Atropellándome 

Cada vez que suelto al sexo el suelo

 

Mi burdo y corto y largo y hueco sonido longo

 

Aquel que en su posición salvaje libera la costra

Me abre la boca y con mis dos manos rotas me entro yo

 

Me hace trepar y bajar al infinito

Como en un cielo detenido en extraño y azul

Ahora en mi nuevo cuerpo sujetado de mi quipe

Y esta mi faja cerradora de la hernia

 

-El pago que debo pagar para que jamás me paguen conmigo-

 

A la sangre que brota desde mi báratro ahora ya yo

Ya de negro como fuente de sangre y de vida tierna

Al margen de Dios

Mi música Adrina que extrae los gozos

En los nuevos caminos secretos

 

Fetichismo en armonía de lluviaseca

En el agujero del poncho

Como una meliflua puta

Ávida del monolito superior

Estás allí tapada

Hasta la cara

Donde se ha posado

Desde siempre el sueño del camaleón

 

Revestido

Por abundantes blandos pelos negros

Que luchan la batalla por no crisparse

Ante la Diosa dibujada en un antiguo yaraví

 

Como son los estruendos fríos y mentirosos

De la soledad

Saciada como una copa de vino la lluvia cae

Estremeciéndose

Como cae una hembra

La que está a punto de morir

 

Como un granito a la boca cheko de cal

En efecto en deglución

-Es la defecación en éxtasis-

Y es la pincelada que atraviesa

El alma recóndita del pisoteado

El que posee el último destino

Entre las piernas

 

El arrebato del minúsculo y del violado

Una contratación

Y otra vez el último destino

 

Del hedonismo tocado por la poesía

En la perversión

Gota a-tras-gota por la soledad

Al amor

Entre una hembra y la pared

Entre tres hembras y un poetapintor

 

Ya como una en los hombros

Las bellas piernas de todos los hambres

A la fuerza ensalivado

Entre la lluvia

Y la fuerza insostenible de la onda que es ya el único corazón

 

Concierto para cuchillo rengo

 

No sé qué huele

tu pie delgado que cae sobre mi rostro

tu pelo evaporado o esa tendencia tuya de sobarme como si fuera roca

como en un dibujo japonés que hace que tus manos refrieguen

Domingo de Ramos

 

 

Camino como un cuchillo enfermo 

Voraz

Te veo caminando por mi camino vestida

Y me jode 

Me revienta que hayas pisado mi camino 

Solo

Me acerco y corriendo voy a cortarte

En 1000 menos 18 pedazos volteados

Pero primero en cuatro y luego en dos

Y así hasta que el grito sea todo en tus vaginas

Sangrante y dulce

Tétrico y amargo

Rico áspero hecha saliva y con un olor a caca

 

Después de haber estado solo

100 noches con sus 101 días rotos

Por el peso largo y gordo

 

Mi cuchillo superpuesto a tus dos tetas -cortadas-

Un concierto en vivo de Beethoven

Loco bello y monstruoso

 

Cuchillo que cumple y que goza el siempre

Eterno el rico en ritmo -Adrina- 

 

 

Tierra imprecisa

 

Malabarista de estrellas y soles.

Pigmeo medidor de distancias.

Ceniza caminante de desiertos.

Motor paradójico

de todas las multiplicaciones...

Alberto Mostajo

 

 

Hombre inefable eres universo del verbo

Paradoja de hombre o sombra de un fin

Unidades reinos que imponen catarsis

Humillación escala de otro lenguaje

 

Herejía o precursor del nuevo imperio

Escalpelo imberbe creación instinto y

Fórmula para volver a morir misión

Cópula de falaz argumento. Infalible

 

Será la última sumisión; barreta ergo

Diacrónico acto de fe algún metacristo

Pléyade o padre de todo, los usos, casa

 

O abismo hogar de la raza proscrita. Ala

De segunda o ya tercera Tierra imprecisa

Símbolo futuro único en palabra ordenador

Un cuadrado desnudo para mi selva

 

Qué puedo hacer, no lo sé: mis deseos son dobles.

Safo de Lesbos

 

 

Tu rostro se erige maldito

Como son malditos los hombres sin rostro

Los que nos mandan la muerte

Los que inventaron en una palabra

La mano de dios

 

Tu rostro

Ese voraz argumento

Donde penetro

Cada vez que quiero partir más allá del penetrar solamente

A tu sexo jamás compartido conmigo

Por alguna vez haberte violado

 

Tu rostro

La febril marea que me sujeta

A regalar mi mano ensangrentada al ángel

Que será para ti ya la extraordinaria manera para atravesar

La ciudad vertida en el color de tu vagina

Afeitada con mis dientes

Negros de la ausencia

Ya que jamás estuviste tan perversa

Como en la ausencia de mi ubérrima calatés

 

 

Arte para el señor Umbrel

 

y eres más que tu delantal y tu libro de letras

eres una sorpresa perenne

dentro de la rosa del día.

Carlos Oquendo de Amat

 

 

Desde el campo dibujaremos otra vez a los niños

Atrapados en una gota de lluvia

 

Y amargos como el día que vendrá

Ahuyentaremos aún la memoria desde este lejano abril

 

A las 3 y 33 igual que tu fibra de tul  

Arrancando de los aviones a los hombres supersónicos

A vivir por debajo de la tierra

Entre aguas sembradas

Un 99 por ciento de azúcar

Todas las leguas marinas

Con mi estrella polar fusionada

A mi máscara O2 de inacabable duración

 

Como el pensamiento ligado a unos señores mendigos

En la rueda con la palabra

Secular 

 

Como el segundo par de Eva

En una falacia de versado sofista

Para conminar a Thales de Mileto como un elemento químico

La que a-thalesio será

La dialéctica de Sócrates desde un renovado sueño

Vertiente de trifásico sol

 

Olvidando otra vez

La olvidada cultura vernácula

Los Atlantes de Laetoli borrados en un lienzo de Gauguin

Más a-debajo de donde son los descoloridos trazos

Ya será una ínsula cercana para llamar Salomón VC y compañía

 

 

 

Salomón Valderrama Cruz nace en abril de 1979 en Chilia, departamento de La Libertad (Perú). Realizó estudios en la Universidad Nacional Federico Villarreal y Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Aparece su primer libro de poemas Encrucijada el año 2002 y, en el 2003, Anemómetro. Ha sido publicado en revistas de Perú, Argentina, Chile, Brasil, Venezuela, Colombia, Estados Unidos, México, El Salvador, España, Puerto Rico y Alemania. Es Director de la revista Antínfeliz y está por publicar el libro Facción de imperdido al art.