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Cabezas Mojadas
Mónica Suárez Marchesky
La lluvia caía como puñal en el río. Guillermo corría con su coche por
la ruta paralela y nunca había visto llover con tanta saña, eso lo
molestó, ya que quería estar en casa antes del anochecer. Comenzó a
divisar tras la cortina de agua un puntito negro en la banquina, que se
fue haciendo más visible y al pasar frente a él, se percató que era un
hombre, que le hacía señas con dos mochilas en las manos. Guillermo pasó
frente a él y siguió su marcha. Se detuvo casi inconscientemente más
adelante y observó por el espejo retrovisor; a pesar de la poca visión,
notó que el hombre no se movía de su sitio, se mantenía estático bajo la
lluvia que se le clavaba en el cuerpo desgarrando su negro impermeable
que le llegaba a los pies. Guillermo pisó moderadamente el acelerador y
continuó su camino, pero la visión horrorosa que tuvo de ese hombre en
el camino bajo la lluvia no se la podía sacar de encima. Comenzó a tejer
conjeturas...
-No puedo subirlo al coche –trató de convencerse- está hecho un
desastre, me arruinaría el tapizado... quiso detenerse en un café a la
vera del camino, pero siguió como si ese deseo no hubiera sido recibido
por su cerebro.
-Hice bien en no subirlo –hablaba en voz alta- ¿y si fuera un ladrón?,
hay historias increíbles de casos de aventones que terminaron en robo...
eso no es nada, si fuera un asesino, además de ladrón, asesino, no, no,
no, un extraño en mi coche no, a pesar de toda esta tormenta que no cesa,
de esos relámpagos que cortan el cielo, de esta maldita lluvia que no me
deja ver el camino...
-¡Dios! –gritó- ¿y si fuera un accidente?, ¿Si ese hombre estaba
pidiendo ayuda? Y yo no se la brindé, ¿si estaba aturdido y por ese
motivo no corrió al coche cuando me detuve? , avisaré en el primer
puesto policial que encuentre... no, no, no estaría bien, me
preguntarían por qué no me detuve, y tendré que decirle:" No lo subí al
coche, porque estaba mojado señor agente"... Jajajaja a quién se le
ocurre estar parado en la ruta en un día de lluvia y sobre todo, mojado.
El sonido del celular lo distrajo de sus divagantes conjeturas. Era su
esposa. Cuando al fin llegó a la casa, le dijo a su mujer preocupado lo
que había hecho.
-¡He dejado a un hombre parado en la tormenta!, por la sencilla razón de
no querer crearme problemas, no sé quien pudo ser, pero lo cierto es que
me ha venido martillando desde que lo dejé bajo la lluvia. Bajo la
lluvia seguía esperando un hombre a su tercera víctima, con ambas
cabezas de dos infortunados conductores, en sus manos.
MÓNICA SUÁREZ MARCHESKY – Poeta, narradora, ensayista y
dramaturga - nace en Salto – Uruguay el 27 de Abril de 1959,
posteriormente se traslada a Montevideo donde radica actualmente. Se la
reconoce como “cerebral”, “burguesa”, “fractal”, “visceral” y “oscura”.
Publica en antologías 2000/2001 LITER URUGUAY A.E.D.I (Asociación de
Escritores del Interior) poesías y cuentos cortos. Colaboradora activa
de revista cultural INTERNOS. Integrante de diversos grupos electrónicos.
Ha publicado en el Portal brasileño del Grupo PALAVREIROS, es integrante
del Grupo Uruguayo-Brasileño ABRACE. Ha recibido numerosos premios,
entre los que cabe destacar: 1er premio ensayo / 1er premio cuento en el
Concurso Literario Nacional Dr. Alberto Manini Ríos versión 2003.
Obteniendo además menciones de honor y reconocimientos varios.
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