Casa de antigüedades

A Juanita Méndez Pérez


1. El Anticuario

Yo busco antigüedades. Colecciono baratijas caras. Las busco y las encuentro. Observo. Penetro y las dejo apartadas. Tiempo después regreso y generalmente me encuentro con que ya no están. Desaparecieron y me preocupo grandemente por el temor de perderlas para siempre, acaso nunca las tuve. A menudo ellas también me esperan. Siempre existe un leve hálito de vida que las mantiene latentes: un reloj de madera abandonado en el sótano, largos cabellos de medusa colgando de una sombrerera, solemnes poltronas de mimbre y cuero cubiertas de polvo blanco, retratos rotos con caras planas, bastones arcaicos con empuñaduras de oro, libros mojados y densos con infinitas páginas, juegos decolorados de cartas ciegas y monedas sin valor, incluso animales disecados en curtiembres de ajenjo.

He recorrido celosamente la administración de mi negocio. Almirantes color de rosa pudieron ser sacrificados por mi insolente ruina. El abandono de fábricas y oficinas tuvo significado en tanto mantuvimos, sin ganar euforia, los ejercicios terribles del habla y la memoria, patrones exclusivamente ineptos si se trata de sobrevivir.

El congelamiento de relaciones pre-establecidas encontró eco en la no-búsqueda total: un olvido mudo y ciego que precisó de cuarenta días para entrar en inicio. Pero yo tuve la culpa de tanta antigüedad, porque ni generales ni rasos elevaron tanto su copa aquél día, como el insincero civil de capa y espada fascinado en perdurar mediocremente hostil.

Siempre escribirá mi espíritu -me dije leyendo- sin dar explicaciones: "se preocupa por cantar..." etcétera. Al fin, el sueño venció mi horario y pude retomar la esquizofrenia perniciosa como vehículo efectivo para implorar odio. El antro de vagancia etérea que ello implicó pudo ser conculcado más tarde en aras de la inocencia. Una inocencia monócula que al fin y al cabo no tuvo otro significado y misión que el de abordar clientela difícil por la espalda para empezar a descuartizarla.

2. La Prenda

"Pero ese era otro día, y hoy ya no siento lo mismo".

Cosas no recuperables, tus profundas penas irremediables que me referiste un día. La trayectoria de tu camino hacia anarquías y etapas ya antes recorridas -talvez no a plenitud-, y sigo yo con el influjo del pasado rumiando el problema personal de la existencia retardada. Nada como antes me llena hoy. Preocupación principal: el tiempo. Incluso los contactos que antes me beneficiaban, hoy resultan lacerantes, nocivos, crueles, detractores.

Escribo en la oscuridad, representando y estando acorde a la falsedad que me rodea. La debilidad increíble de mi persona, voluntad caída que no pretende alzarse como antes con el puño en alto.

La primera vez fue la oscuridad, y una larga noche se extendió desde entonces en todo mi firmamento. Surgían palabras nocturnas, invisibles. Como un ciego loco azuzaba mi imaginación alborotada. Odio retratado en rostros que personalmente me encargué de desfigurar: rasgando con mis dedos flacos la solemnidad de un cuerpo, el salvaje quejido, el relincho fatal de un animal endemoniado bajo mi cabalgadura. Fuí Don Quijote con mil Dulcineas desconocidas, y terminé siendo un chino pro-comunista refugiado en cuevas terroríficas. El odio retratado con todas sus expresiones mejor ensayadas para lograr asustarme al fin sin misericordias.

3. La Boleta

Me siento bien caminando a tu lado, mordiendo las frutas que no han de caer jamás, saltando jinetes que no saben cabalgar. Vestir con colores alegres, me dicen. Objetos, y algo más aquí. Bueno para disfrutar. Pero un hangar abandonado rebosa más que yo de esta nostalgia, ingratitud, felicidad y pecado.

4. Para Retirar La Prenda

Esto es un vacío flotante. Nostalgia perenne girando sobre mi cabeza. Con una retirada banal creí abandonar de una vez por todas la necesidad de repartir mi fuerza sobre tu desbordante energía. Me freno indomablemente para no cargar con manos temblorosas tus gritos tenues. Síntomas fueron de un sueño profundo y corto que tuvo soles en el horizonte, lejana película de mi niñez acelerada. Recuerdo punzante de batallas recorridas eternamente. Avatar castigado con la inmortalidad, condenado a aprender sin parar todos los nombres, con sus cabezas y actitudes.

5. La Canción Del Anticuario

En mí llevo la palabra, lastimera, quejido. Lisonjera canción de Ulises antes de zambullir su carpa de cristal y fuego en aciagos sentimientos de lucha. La canción de Ulises fue un sonajero dañino antes de sucumbir paso a paso en fieltros y antigüedades.

Yo tuve entre mis dedos su pentagrama brillante de cuero y madera; leí con detenimiento su menudencia gráfica; me estremecí con su sordera de genio; me sorprendió su incauta apariencia de tonto de capirote que no cesaba de gemir en su tristeza: "más que ayer y menos que mañana, así es mi amor por vos, hoy".

6. Juanita I

Sólo miré un minuto largo y silencioso tu tristeza de sol marchito. Miradas decepcionadas de mirar, voces cansadas de hablar, brazos que no se agitan en la oscuridad ni en la luna, ruegos que ya no piden ni quieren recibir.

Te me vas toda a veces, envuelta en la duda de no saber donde esperar, cuanto, como ni porque; ni si mis promesas de fuego y muerte pudieron seducir tu sed de sangre, mi cuello mordido por tu boca humeante.

En la gruta retirada que surgió del laberinto por ambos recorrido, pudimos encontrar la fórmula ansiada de sexo y papel. Revolucionarias actitudes de sombra y amor que fueron gastando ardorosas su fuerza enjuta. Pero no jugué. Nunca fueron más serias mis palabras como en esa noche disipada de terror y fiesta. Nuestra fiesta fue la lluvia a ratos embistiendo, luciérnagas focales estrellando al viento, perros asustados y niños sagrados, hombres a lo lejos explotados de hombres y miseria.

Humo incendiario y posiciones de loto; lucernario inmenso temblando de pasión en la distancia. Tuvimos que vivir nuestra vida normal a fuerza de latigazos, golpe de amor que no pude repetir sin tallar tu vientre contrito, mano de seda recorriendo mi nuca, frío de la noche ahogado en un relincho salvaje y dulce, musical predominio de lengua y ojo.

Madre no soy, de padre y tono, cálculo senil en veta paradójica, río de misterio que me mantiene vivo para ir descubriendo con mi reposo diario el diario acontecer de la patria en tu pelo volátil.

Tengo aquí la primera fórmula para aguantarte la noche entera sin rumiar ni repetir palabra. Mil silbatos que suenan escudando tu espalda, agua de nubes y lagunas cerrándonos el paso nocturno. La comunidad deberá esperar nuestro propio acto aprobatorio sin recibir remuneración ni explicaciones vanas altas de entender.

7. Juanita II

"La más pura de mis relaciones, te pertenece", amor decantado en la guerra cotidiana de cosas que nos abarcan: teléfonos, teclados, pantallas, gente condenatoria ansiando atrapar con su mirada iconoclasta tu figura y mi palabra.

Podría lograrse mucho de concretarse algún final de escapatoria ahora que es fresca la piel ardiendo, los sueños macabros, persecuciones de nuestra realidad diaria, la mafia inexistente desde siempre o cantos usureros de hueso y aire. )Iremos dejando un día de gotear este torrente despeñándose hoy?

)Pasaremos a esa historia oculta en libros de poemas y lagrimas de mujer? )Surgiremos alocados en geografías tenebrosas o campos de tulipán? )Hasta cuándo? La más pura de mis relaciones te contiene, ajuar de novia incesante, pregonero de lluvia rasante, luz certera que ilumina mi cuenca oscura. "Me hacés una falta infinita".

8. Remate

)Era ésta la partida? El arrepentimiento, más acá de la conciencia, no puede ser total si persiste el hecho. Talvez ya mi mano cortada a la mitad de mi vida haya empezado a dibujar el último contorno, línea de una curva mal andada.

Hijos nada significan ante la locura egoísta. Ni siquiera un enorme maestro se encontró a sí mismo después de penetrar los más arcanos secretos. Pero yo debo. Se me dió hoy el día para ello. Para comprobar mi entrega. Quedarme aquí hasta el fin de mis días, éste es mi lugar, aunque deba viajar muy lejos.

DANILO LÓPEZ ROMÁN, Managua 1954 es arquitecto. Ha publicado poesía y critica literaria en muchas revistas literarias y periódicos de Nicaragua y Estados Unidos de América, en ingles y en español, entre otros El Pez y La Serpiente, La Prensa Literaria, Nuevo Amanecer Cultural, Horizontes, Hayden's Ferry Review, Poets Pen, Poets Review, Third World, Neologisms, Star Line, etc. Y web sites (Dariana, Artefacto, Setra, Baquiana, etc.). Obras: Antología de Tarde (1991), Return to Guatemala (1992), Dead Souls (1994), 18 Poems (1996), Génesis Y Otras Fantasías (1996), God, Woman & Country (2000), Dona Nobis pacem (2004). Traducciones: El Aparato Primerizo (Jorge Eduardo Arguello), Las Parcas en la Quinta del Sordo (Guillermo Menocal), Amores y Frustraciones (Guillermo Menocal), El Paraíso Recobrado (Carlos Martínez Rivas), El Viento Gime (Yolanda González), Poemas de Amor (Karla Juarez). Reside en Dallas, Texas desde 2003, después de vivir en Miami desde 1985.