Pareja con tenedor

Jesús Campos García

Cena íntima en un apartamento informal.

Él.—Perdona, cariño. ¿Te importa si te hinco el tenedor?

Ella.—¿Cómo dices?

Él.—El tenedor.

Ella.—Lo he oído perfectamente.

Él.—No. Creía... Pensé... Como preguntabas...

Ella.—¿Pero tú estás loco...

Él.—¿Yo?

Ella.—...o a qué viene si no esa majadería?

Él.—Me apetece. Puede resultar extraño, pero es lo que me apetece.

Ella.—No lo puedo creer. Pero... ¿Pero cómo puedes siquiera imaginar un disparate así?

Él.—Me apetece. ¿Qué quieres? Y no sé a qué viene tanto aspaviento.

Ella.—Esto es intolerable. Y ni como broma estoy dispuesta a consentirte...

Él.—Oye, oye, que no es ninguna broma. Te lo estoy pidiendo en serio.

Ella.—¿Qué pasa, que eres un sádico?

Él.—Sin insultar, ¿eh? Que yo a ti no te he insultado. (Empuña el tenedor.) Mira, con educación se puede pedir cualquier cosa. (Lo alza.) Solo una vez, ¿vale?

Ella.—¡Suelta eso ahora mismo! ¡Y sal inmediatamente de esta casa!

Él.—Tampoco es para que te pongas así.

Ella.—¡Suelta eso, te he dicho, o llamo a la policía!

Él.—(Deja el tenedor.) ¿Pero quieres dejar de gritar?

Ella.—¡Grito lo que me da la gana!

Él.—¡Qué modales! Una histérica, eso es lo que eres.

Ella.—¡Hincarme el tenedor!

Él.—Pues sí, un capricho. ¿Qué pasa? A ver si no va a poder uno tener un capricho. Además, no te lo he hincado, solo te lo he pedido.

Ella.—¿Pero tú te crees que se puede pedir una cosa así?

Él.—¿Y por qué no? Tú dijiste que estabas dispuesta a hacer cualquier cosa por mí.

Ella.—¡Santo cielo! Y lo dije, son cosas que se dicen. Pero eso no te da derecho a hincarme la cubertería.

Él.—Luego admites que estás incumpliendo tu palabra.

Ella.—¿Mi palabra? ¿Qué palabra?

Él.—Me prometiste abnegación, entrega, sacrificio. Y a la más mínima contrariedad, solo porque la cosa no es de tu agrado...

Ella.—Tío, que te vea un médico. Necesitas que te vea un médico.

ÉL.—(Levantándose de la mesa.) Ahora, fíjate lo que te digo: me alegro de haber provocado esta situación. Mejor antes que no después de formar una familia.

Ella.—Sí, has tenido suerte de darte cuenta a tiempo.

Él.—(Desde la puerta.) Sois todas iguales. Mucho hablar, mucho hablar, y luego, a la hora de la verdad, nada. (Mutis y

TELÓN, si lo hay. Si no, basta con apagar)

JESÚS CAMPOS GARCÍA (Jaén, 1938). Autor, director, escenógrafo y actor. Sus textos han sido galardonados con una veintena de premios, entre los que destacan el Lope de Vega, Carlos Arniches, Eulalia Asenjo de la Real Academia Española, Borne, Castilla-La Mancha, Tirso de Molina y Premio Nacional de Literatura Dramática. En 2003 recibió un homenaje en la XV edición del Festival Internacional de Teatro Experimental de El Cairo. Ha estrenado Nacimiento, pasión y muerte de... por ejemplo: tú, 7000 gallinas y un camello, Blancanieves y los 7 enanitos gigantes, Es mentira, Entrando en calor, A ciegas, Triple salto mortal con pirueta, Naufragar en Internet, Danza de ausencias, Patético jinete del rock and roll y La fiera corrupia; montajes de los que ha realizado la escenografía y dirigido la puesta en escena, actuando en tres de ellos. Como docente, ha impartido talleres de escritura dramática y de interpretación en el Centro Nacional de Nuevas Tendencias Escénicas, Dirección General de Coordinación Cultural, Universidad de Granada, Universidad de Alcalá, Casa de América, etc. Ha realizado diversos trabajos de arquitectura teatral. Como miembro de la Junta Directiva del Círculo de Bellas Artes, dirigió los Teatros del Círculo, desde su fundación en 1983 hasta su cierre en 1988. En 1990 formó parte de la Junta Directiva fundacional de la Asociación de Autores de Teatro, de la cual es hoy presidente.